sábado, 17 de octubre de 2026

Reivindicando la justicia social en el 2026






 Un país que ha vivido la violencia por siglos, cuyos ciudadanos son sobrevivientes de la violencia, del desplazamiento forzado, no pueden ser gobernados con violencia; ellos ya han sido violentados y su vida la sacrificarían por su causa, especialmente si viven en medio de la injusticia social, pobreza, desalojos, violencia armada y común, donde el mismo Estado no está en condiciones de proteger su vida y bienes, especialmente en las zonas más alejadas del país.

Retroceder en años de diálogo y avances en materia de paz y negociación, es vestir de sangre las calles y caminos de la Patria.

Sólo hay una forma de llegarle al colombiano, de convencerlo a trabajar mancomunadamente por su causa, por la causa del colectivo, es a trasvés del diálogo y el manejo correcto, el cumplimiento de los acuerdos; de lo contrario, las riquezas y esperanzas de los logros alcanzados quedaran atrás, ahogados en sangre inocente; el crimen organizado aprovechará este dolor, esta falencia administrativa para vincular a su causa la víctima de la injusticia social.

Cuando un alto mandatario, dirigente de un Estado se iguala con el delincuente detenido y lo instiga, pierde toda autoridad moral para administrar un su población y territorio, y ante todo, la credibilidad de sus asociados.

Todo tirano acude a estas imágenes cuando no puede hacerse entender por la razón y por ello acude a las imágenes del horror.

En los momentos históricos de crisis, dolor, desesperanza, se alían, se ofrecen los grandes héroes tiranos, enfermos psíquicos que aparecen como redentores, utilizando la violencia como bandera de salvación, aplaudidos por aquellos violentes que los han elegido y apoyado.

Esa ha sido la etapa que se repite en el canibalismo humano, utilizar un tercero y celebrar sus actos atroces.

 Nuestro silencio e indiferencia ha generado más muertos y victimas, que las que a diario atacan con sofisticadas armas  los grandes tiranos.

Nunca  la violencia ha sido la mejor estrategia de gobernanza; mostrar  al pueblo, a la niñez, a la adolescencia, a nuestros adultos mayores, la muerte del condenado a esta pena por vídeo, máxime si está en silla de ruedas, es un acto desde todo punto de vista dañoso y transgresor de la integridad de los que lo presencian; ello explicaría como aumentan frente a todas estas violencias y estados de cosas,  los suicidios, especialmente a temprana edad;  por qué los que  presentan secuelas de violencia en su infancia,  se disparan en su patología y se toman escuelas para fusilar a los más vulnerables.

Detrás de los integrantes de la delincuencia común, de los peores criminales, navega la enfermedad mental, el abuso, el desarraigo, el maltrato, el abandono, la marginación, la transgresión en todas sus modalidades; intervenirlos con dosis letales de violencia, agudiza su crisis, es echarle leña al fuego, por ello, cuando las cárceles se humanizaron, se buscó que su pena cumpliera un papel resocializador, reivindicativo, indemnizatorio y de rehabilitación, entre otros aspectos.

 En esta materia no podemos retroceder un solo paso, quienes ingresan con rituales de iniciación a un combo o grupo armado, deben hacer pruebas, en las que su vida importa nada; tienen claro que ingresan y sólo salen murtos, por ello su viuda les importa poco, como el sicario del Medellín de los años 80 y 90, ("Metrallo", "Medallo") que ingresaban al Combo para dejarle un rancho a la cucha, y embarazaban a la "sardina o polla", como la llamaban, antes de que el fusil enemigo los alcanzara a los  escasos 12 o 13 años, algunos llamados "Carritos" por filtrar información entre los combos.

Para el mismo militar reza el eslogan, “Patria antes que vida” y muchos se suicidan en los mismos búnkeres cuando su mano se ha salpicado de la sangre caliente de sus compatriotas. 




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