domingo, 9 de noviembre de 2025

Entrevista a invidentes asistentes al encuentro de egresados de la Institución Educativa Francisco Luis Hernández Betancur el día 8 de noviembre de 2025


Según la entrevista brindada por uno los invidentes asistentes al encuentro de egresados el día 8 de noviembre de 2025, el señor Jorge Herrera, en el campo del derecho, la Institución Francisco Luis Hernández Betancur tiene varios egresados, entre ellos Conrado Botero, egresado de la Francisco Luis, abogado, procedía de Marinilla; Aldemar Muñoz, igualmente abogado, estudió en la Francisco Luis, egresó en 1965.

Las docentes, Gloria López y Yolanda Serna, fueron estudiantes de la Francisco Luis Hernández Betancur, son tiflólogas y se dedican al acompañamiento de los procesos académicos de la población invidente; la docente Gloria López recibe mención por parte de la institución, el día 8 de noviembre de 2025 por la labor que viene realizando durante hace varios años en la promoción de la discapacidad visual.

Margarita Jaramillo es abogada, procedente de Jardín, cursó estudios en la institución Francisco Luis en 1963.

Rubén Darío Restrepo Palacio oriundo de Abejorral, egresó en 1969 de la Francisco Luis, desafortunadamente murió en un accidente, durante su vida se desempeñó como Juez Promiscuo del municipio de Olaya.

César Jiménez, ya fallecido, egresado de la Francisco Luis, se desempeñó como Juez de Menores de Medellín.

Entre los profesionales egresados que han sido docentes de música y se formaron profesionalmente para ello, se destacan, Ismael Iglesias, ya fallecido; Guillermo Otálvaro, enseñó música entre los años 1974 a 1984; Rafael Granados, falleció en el año 2020, se desempeñó como profesor de música.

Jorge Herrera, se desempeña en Masoterapia y Fisioterapia, estudió en la Francisco Luis de 1961 al año 1979, se profesionalizó en salud, trabajó en el Hospital del Sur, de 1977 al 2010.

Hugo Alexander Valencia manifiesta que los invidentes se han formado en la línea de las ciencias sociales, el emprendimiento, la música, el servicio al cliente, el deporte, deportes paralímpicos, la educación especial, la tiflología, entre otras áreas de formación profesional.

Giovanny Vásquez, docente de derecho de la Universidad de Antioquia con doctorado.

Lina Marcela Marcela Macea, abogada, Carlos Mario Jaramillo, abogado y egresado de la Universidad de Antioquia, con un doctorado.

Alison Osorio, licenciada en música de la universidad Adventista.

Hugo Alexander Valencia, docente, licenciado en ciencias sociales de la Universidad Nacional.

Entre las dificultades que manifiestan los invidentes en la cotidianidad se pueden señalar:

 Falta de oportunidades, la gente no cree en los invidentes y lo que pueden hacer;

algunos experimentan lástima y otros, sobreprotección, especialmente la familia.

Entre las sugerencias formuladas por los egresados que asistieron a la institución el día 8 de noviembre de 2025 se pueden exponer:

Formar a los estudiantes invidentes en actividades de la vida cotidiana, cocina, higiene personal, labores del hogar, labores en la vida social, comunitaria y laboral.

Se le solicita al gobierno que actualice la forma de trabajo con la discapacidad visual; utilizar metodologías innovadoras, brindar en todo momento buen trato y respeto a la discapacidad visual.

Crear de nuevo el internado para que la gente de otros lugares, veredas, municipios y otras localidades, puedan estar allí, formarse y prepararse como lo hicieron ellos, venidos de todos los rincones del país, inclusive de otros países; de esta forma, se podrá brindar una educación inclusiva.

Abrir fuentes de empleo para las nuevas generaciones que permanecen con su discapacidad visual, marginadas, en el absoluto analfabetismo y olvido.

Recuperar los talleres de la institución para que los jóvenes y niños invidentes aprendan artes y oficios; evocan el tiempo en que ellos trabajan en los talleres esterilizando sillas; cada esterillado era pagado con 60 pesos, comenta uno de los entrevistados, que para esa época una gaseosa tenía un costo de 1 peso, con 50 centavos.

Uno de los entrevistados manifiesta que no hay habitantes de calle invidentes egresados.

Solicitan continuar con la reunión de Egresados, ello les permite unirse, crear lazos de fraternidad, comunicación y cooperación; todos los invidentes reviven su época de estudio, los amigos, los juegos, divertirse; hacer lo que todo estudiante hace en clase, tirar papeles, aviones, hacer indisciplina, ser uno más del grupo sin ningún estigma, prevención o limitación, aprendiendo del currículo oficial y oculto, de esa sociedad real, aprender a vivir viviendo, interactuando, transformando, lejos de todo encierro por sobreprotección o pobreza.

Fomentar la tecnología como herramienta básica en clase, ellos solo trabajaron el baille con un radio o un reloj que hablaba, y gracias a esto lograron grandes metas; a los actuales invidentes, la tecnología les elevará su estatus, eliminando barreras.

Fortalecer el deporte, éste fortalece sus habilidades físicas e intelectuales, contar siempre con un profesor que les enseñe el braille, que los acoja cuando lleguen a la institución, que la Francisco Luis sea y continúe siendo su casa, como la sienten hasta el momento.

Cambiar ese significado social de discapacidad visual, ellos han demostrado que se puede ser diferente, que se puede lograr metas, que inclusive, un oyente no lograría.

 Hacerse visibles a través de la escucha, de la academia, abriendo caminos, propiciando cambios, otras maneras de pensar, de actuar, convencidos de que, si se puede, que las metas están cerca y serán logradas.

Conservar los buenos docentes, ellos son sus referentes, sus compañeros de batalla, ellos siempre estarán en sus recuerdos por las luchas libradas y ganadas y porque supieron llegarles con su amor y entrega.

Estar unidos siempre, pedirle a la sociedad, a la familia, que dejen el temor, el encierro, usando frases tales como “No lo dejes salir solito a la calle”, es una manera de encerrar y negar posibilidades y oportunidades.

Los invidentes solicitan que la sociedad y el gobierno les abra su espacio para ayudar a su progreso.

Mejorar la inversión social para que las aulas sean laboratorio de tecnología de aprendizaje, de experiencias, humanización y encuentro.

Los invidentes están retando a la sociedad, mostrando que sí se puede, que la Institución Francisco Luis, les enseñó a hablar, actuar, a responder a los retos sociales, a realizar lo que soñaron en su infancia.

Mejorar el subsidio que se da a la discapacidad; muchos recuerdan el hambre, las necesidades que pasaron, las distancias que recorrieron a pie para formarse como invidentes sin ningún apoyo gubernamental, solamente lo que la familia en el deseo de superación de sus hijos, les podía aportar para lograr sus metas.

Recalcan el valor de exigirle a la discapacidad para que cada uno logre sus metas.

Recrear metodologías de la conversación del texto, de la inteligencia artificial, de las imágenes, del lector de pantalla, reemplazado por inteligencia artificial, fortaleciendo esas tecnologías. Ellos recuerdan cómo pudieron algunos llegar al doctorado en universidades demandantes y de calidad como la de Antioquia, gracias a estas modernas tecnologías.

Fortalecer las bibliotecas, la música, las canchas, el deporte, la lúdica, creatividad, y todo espacio que permita interactuar con los pares y con las demás poblaciones.

Mejores oportunidades para la educación, para el empleo, abrir espacios laborales, de esta forma, podrán acceder a lo que han soñado, y ante todo, alcanzar una vida digna e independiente.

Preservar la institución, ellos la aman, ésta es parte de su vida y las batallas ganadas, es la que les permitió salir adelante.

Son 100 (Cien) años transformando vidas, entornos, que siempre celebrarán con orgullo porque les hizo autónomos e independientes.

La plancha de plástico, el ábaco, todos estos materiales fueron fundamentales para adentrarse desde primaria en los conocimientos más abstractos, ella seguirá allí, moldeando la psicomotricidad fina y delgada del invidente.

Invitan a toda la comunidad invidente, a la sociedad, a sus familias, para que nunca se den por vencidos, que siempre sientan, que así una persona sea ciega, nunca se quedará atrás, que su capacidad es ilimitada para conocer las cosas, el universo, aprender a habitarlo y disfrutarlo, como lo hace todo ser humano en su diario vivir.

Al Gobierno le solicita mayor accesibilidad para llegar a la población invidente, estímulos, buenas prácticas, garantizar la inclusión en todas las actividades sociales que se realicen a nivel social y de ciudad.

Sentir que los invidentes son muy capaces.

Establecer la Media Técnica, incluyendo el inglés, dado que hay un interés marcado en éste, en la música, salud y trabajo social.

Formar en educación sexual.

Recuperar el juego con el balón que suena cascabeles; ellos solían jugar con un tarro de Nescafé, lo recuerdan con alegría porque el deporte les ayudó a irse integrando y a sentir ese universo externo lúdico, recreativo; es una invitación a la solidaridad. Ellos transformaron sus vidas, las de sus familias, y seguirán contribuyendo para que todos puedan disfrutar de un mundo mejor sin barreras, sin miedos, prevenciones, estigmas, que se pueda ver y contemplar más allá de sus ojos, sintiendo que  la vida es maravillosa, que de cada persona, de cada docente, hay mucho que aprender, que ellos son testimonio vivo del legado de la Institución Educativa Francisco Luis Hernández Betancourt, un universo sin fronteras, donde se hacen realidad las metas trazadas a corto, mediano y largo plazo.









Bibliografía



UN DÍA EN LA OSCURIDAD

https://piedad-acosta-ruiz34.webnode.es/


Relatos de Gustavo de Jesús Acosta Uribe, exalumno de la

época de apogeo de la escuela de ciegos y sordos, institución que está

cumpliendo 91 años de historia


https://piedad-acosta-ruiz34.webnode.es/news/relatos-de-gustavo-acosta-uribe-exalumno-de-la-epoca-de-apogeo-de-la-escuela-de-ciegos-y-sordos-institucion-que-esta-cumpliendo-91-anos-de-historia/