sábado, 16 de noviembre de 2013

Perenne


 
 
Donde empieza a morir la belleza, la frescura de la vida, nace el artista para inmortalizarle en la memoria de la humanidad.
 



 
 
Entrégame esas manos
amplias, inmensamente grandes
de tanto trabajar.
 
Entrégame esas manos
cansadas,
deseosas de acariciar un pan.
 
Entrégame esas manos tejedoras
de cuentos e historias,
esas manos milagrosas.
 
Manos de mazo, que parten el hierro y el cemento,
entrégame esas manos doradas,  de tanto arar,
manos que esculpen el trigo que se va hornear.
 
 
Entrégame esas manos
que necesito sentirlas,
porque hoy  las quiero acariciar,
porque hoy las quiero besar.
 
Entrégame esas manos dibujadas de ramales
para perderme en su espesura,
para remontarme a las alturas,
entrégame esas manos
que hoy mis penas quiero calmar.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

lunes, 4 de noviembre de 2013

Era el papá, era la mamá

Era  el padre,
era la madre,
enseñaba la virtud,
enseñaba a pensar.
Trataba incansable
que sus pequeños
no sintieran en casa
la ausencia de mamá.
¡Cuántos esfuerzos
 por llenar cada espacio
de vacío de su hogar,
para colmar  su colegio
de felicidad!
fiestas de disfraces, dulces,
¡una entrega total!
para poder sus hijos cuidar.
A todos quería
 una sonrisa arrancar,
y muy dentro de su corazón,
la desesperación acosaba,
había que pagar la luz, el agua,
había que mercar.
Pague aquí, mande allá,
corra de aquí para allá,
porque eres el papá,
porque ya mamá no está,
porque nos debes cuidar y alimentar,
 porque nos debes la ropa
lavar y planchar,
 porque somos pequeños
y la mamí no volverá.
El pequeño que enfermaba,
y papá desesperaba,
¡cuánta, cuánta falta
 hacia en casa mamá!
pero allí estaba papá,
 que le haría sanar,
¡qué bello papá!
Aunque los pequeños lloraran
al colegio siempre irían,
 tendrían un caramelo,
 un abrazo y un dulce beso de papá;
 estudiarían y se alimentarían,
 se harían grandes hombres y mujeres,
porque  siempre trabajando,
 haciendo milagros,
lavando, planchando,
cuidando a chicos y grandes,
enseñando a vivir y a pensar,
a otros universos,
de otros papás,  de otras mamás,
robando sonrisas,  aunque por dentro
 se le escurriera el salado océano,

 a su lado siempre tendrían a PAPÁ.