domingo, 5 de agosto de 2012

Escaleras para ascender al edén


Uno,  dos,  tres, y lo que había se fue, uno, dos tres,  y la magia de la vida germinó por enésima vez.


EN LOS BRAZOS DEL HIJO DE BELÉN

Un gran agujero
en el cielo
se abrió, y de él, 
 presuroso emergió
el segundo semestre del 2012,
el mismo que se llevó
 las manos que al gran
Edificio Coltejer
 con magistral creatividad
diseñó y construyó.

El edificio emblemático,
como el teatro Junín,
símbolos sagrados,
de esta pujante Medellín,
esa que lamentó  la perdida
de su constructor de hormigón,
de alcalde y gobernador.

La Medellín que en agosto,
le dio a su Chavela
un último adiós,
esperando que la kahlo,
 Diego Rivera,
Débora Arango
 y Pedro Nel Gómez,
le hagan a Dios
en los cielos
su inmortal exposición.

 Mientras la Chavela
con su poncho rojo
con Pedro Almodóvar
 Agustín Lara, García Lorca
 José Alfredo Jiménez y Neruda
rinden  a Latinoamérica
su bohemio adiós.

Adiós con sabor a ranchera,
 a tierra sin dueño.

 Entretanto, Fajardo
 con Fujitec,
 desde el altar
del infinito cielo,
nos construyen
las escalas para ascender
desde este valle del  edén,
a los confines celestiales,
para dormir el  eterno sueño
en los brazos del hijo de Belén.

Escaleras mejores
que las de la Comuna 13,
que cuesten más
13 mil 500 millones de pesos,
con más 384 metros de longitud,
que arrastren más de 33 años de historia,
con casi 13 mil habitantes,
con más de 23 barrios,
con más de 300 viviendas,
que suman más de tres pueblos de Antioquia,
que han visto correr la sangre de más de 300 habitantes,
que han llegado a tener más de 33 combos,
para que al contar hasta tres,
 no siga viendo
esta vida al revés.


























































sábado, 4 de agosto de 2012

Las niñas Macea


¿Donde están las niñas Macea, las que a mi lado por los pasillos y jardines de la Francisco Luis,  con la delicadeza de gacelas,  a mi lado se pasean. 
 Las que entran y las saludan los gatos, pero ellas no les conocen,  simplemente  saben que están allí,  porque les han contado, pero los gatos en silencio,  en todo momento les han acompañado. 
Las niñas Macea, las que en  el homenaje del 20 de julio,  bailaron una cumbia, las que catan, estudian  y juegan. 
Las niñas Macea, las que por su bondad,  el corazón de todos se han robado.
Ojos que las nubes de la vida han cubierto para que no vean  saltar el fruto de la guerra. 
LAS NIÑAS MACEA 
Lina, luisa, Diana las tres tan parecidas,
con la piel de algodón y angelical mirada
de luna engalanada, son un himno a la vida,
sus cadenciosas vocecillas quedan grabadas.

Entrando a las quince primaveras, sin miedo,
recorriendo cada espacio sin bastón su colegio,
mentes creadoras descubriendo el misterio,
desbordando caudales de bondad en silencio.

¿Dónde están las niñas Macea, Luisa, Diana, Lina,
las que  en el descanso,  prendidas de mis brazos,
en los pasillos y primaverales jardines  me inspiran
a inventar  poesías,  sobre la huella que dejamos?

Las niñas Macea de 7B, las del salón de Fredy,
las tres hermanas,  las hijas adoptivas de Yolanda
y del  maestro Ribilla, el que lee en inglés su relieve,
profes que les enseñaron a ver con los ojos del alma.

Dónde están las niñas Macea, las que dibujaron blancas
palomas de la paz,  sin ningún arco iris cruzando sus alas,
porque una nube no les dejó ver lo que de la violencia salta.