sábado, 27 de septiembre de 2014

Análisis de los diferentes procesos que concurren en un texto y son estudiados por la fenomenología y la hermenéutica

El conocer implica voluntad de pensar creativa y críticamente. Gregorio Valera-Villegas

  1. Análisis de los diferentes procesos que concurren en un texto y son estudiados por la fenomenología y la hermenéutica. Valera - Villegas, G. (2009).
1      NOMBRE DEL ESTUDIO
  1. CONSIDERACIONES FUNDAMENTALES
3. PROPUESTAS DEL AUTOR
4. ¿CÓMO LOGRAR APROPIARSE
DE ESTA PROPUESTA?
5. RETOS
6. METODOLOGÍA PARA UNA APROXIMACIÓN A  LA PROPUESTA
7. PRINCIPALES HALLAZGOS O RESULTADOS
8. IDEAS FUNDAMENTALES
  1. HERMENÉ UTICA
La Hermenéutica es el  ámbito más restringido de la lingüística, y particularmente en el de la pragmalingüística y de la sociolingüística; para esta disciplina,  discurso significa todo lo contrario al monólogo retórico, a saber: diálogo o conversación, lo que supone, por lo general, dos o a lo sumo,  unos pocos interlocutores que participen activamente en un intercambio comunicativo.
La expresión discursiva se puede considerar, desde el punto de vista de su construcción, como un producto ideológico o formación discursiva de carácter nomotético o ideográfico.
Desde el punto de vista del formato, la expresión discursiva se puede considerar como reflejo de una competencia discursiva, característica de los discursos bien formados.
El campo del discurso es complejo,  en él se entrecruzan los intereses de la lingüística, la semiótica, la crítica literaria, la psicolingüística, la sociolingüística, la psicología -cognitiva, social, clínica, la sociología, la microsociología, la antropología. Villegas (1993).

El discurso da cuenta más bien de la relación entre las intenciones del emisor  (destinador) -hablante o escritor- y las del receptor (destinatario) -oyente o lector-, implica los procesos correlativos de producción y comprensión,   siendo objeto de una hermenéutica interpretativa.
El texto, remite a la  emisión misma, al mensaje, en cuanto producto sensible -oral o escrito- y se convierte en objeto del análisis textual.
La coherencia no está sustentada en una construcción arbitraria de la mente del intérprete, sino  basada en las marcas que el autor ha dejado en el texto, y que deben ser igualmente objeto del análisis textual.
Este análisis hermenéutico es aplicable a la historia de vida,  como instrumento de recolección de datos en la investigación educativa. Villegas (1993).
A la luz  de ambos autores se debe tener una actitud abierta y creativa para comprender que lo que  da vida al texto,  es la dinámica discursiva que pone en juego,  tanto el autor en el proceso de su producción, como el destinatario,  en su interpretación.
Se llega a la comprensión del texto a través de la isotopía semántica,  haciendo  un análisis textual de las microestructuras.
El texto deja de ser un producto estático para convertirse en el lugar donde se entrecruzan las acciones negociadoras de destinador y destinatario.
Texto y discurso no pueden ser utilizados como sinónimos.
Resulta de gran importancia para captar contenidos organizar el pensamiento discursivo, entrenándolo a través del cuestionamiento permanente del texto y la autorreflexión, rompiendo mitos y esquemas, renovando los pensamientos, ideas y conceptos acerca del mundo, sus objetos y pensamientos de forma permanente.
Conviene tener  presente que el proceso de comprensión,  pone en juego múltiples actividades  cognitivas que van desde procesos automáticos de parsing sintáctico,  a operaciones más complejas,  como la aplicación de las macro-reglas de supresión, generalización y construcción, hasta la extracción del tema o la elaboración de micro y macro-estructuras.
Decodificar el texto a partir de la textualidad, co-textualidad y contextualidad, examinando la información homogénea y heterogénea, conectando microestructuras,  tendientes  a obtener la coherencia conceptual. Villegas (1993).
Hermenéuticamente ha de entenderse por discurso,  la manifestación del pensar, la comunicación  de una idea,  una forma directa o inmediata a través de intercambios interactivos -conversación- o de una forma indirecta y mediada a través de textos escritos o de mensajes orales audio-vídeo-grabados.
Las unidades discursivas constituyen los únicos rastros objetivos y racionalizados de la intervención de un agente en el mundo.
El análisis de la redundancia equivale a un análisis de contenido, aunque no sigue los criterios cuantitativos de este último.
-El discurso, como expresión del pensar, remite inevitablemente a la semiótica y a la hermenéutica, en cuanto implica al lenguaje,  como código de manifestación de un pensamiento, individual  o colectivo, que exige ser comprendido o interpretado.
El análisis del discurso requiere, igualmente, de  las disciplinas que faciliten la interpretación,   hermenéutica, serniótica y análisis textual,  sujeto emisor -autor del mensaje- y uno o más sujetos destinatarios -auditoria, interlocutor, lector, entre otros.- que coexisten y cooperan en su construcción.
La presencia del receptor viene garantizada por la relación con un destinatario concreto o ideal -el lector modelo-, que determina el éxito o fracaso del acto comunicativo.
El texto va más allá de una secuencia organizada de conceptos. Villegas (1993).

2 FENOMENOLOGÍA
Lo más importante no es ser alfabeto, leer y escribir;  es entender que  la constitución del su jeto lector, la posesión del don de la lectura, las relaciones entre lectura y cuerpo, lectura y habitus, lectura y conversión de sí, y la condición de proyecto inconcluso del sujeto lector.
Tras la lectura apasionada hay catarsis,  y todo un complejo proceso de autoexamen y vuelta  hacia  uno mismo.
“La paradoja de la creación novelística consiste en que el escritor debe dar en una obra que es forzosamente finita,  una realidad que es fatalmente infinita.” Nietzsche, F (1999).
A través del lenguaje, y de la experiencia que resuena en el sujeto, es posible re-lanzar una nueva experiencia, un pensamiento-palabra renovado desde esa subjetividad que asume y crea el sujeto lingüístico. Valera - Villegas, G. (2009).

Lo más importante frente a la filosofía, frente a la lectura de un texto, no es leer y leer,  sino sentarse pacientemente como lo hacía Sócrates con sus discípulos y escuchar con atención el texto, digiriéndolo, rumiándolo,  en cada palabra, en cada párrafo,  para luego, pensar, a imaginar, re-interpretar,  lo leído-escuchado.
Nietzsche nos invita desde su llamado arte del estilo,  a  comprender la exigencia de abrir los oídos hacia una escucha atenta para recibir eso que trata de transmitirnos el texto.
Con cada sintagma de la escritura, se busca una integración con el universo, con la  totalidad;  esa totalidad está, esencialmente, determinada por lo que el tiempo y la memoria hayan hecho de una existencia humana bajo la forma de experiencia. Valera - Villegas, G. (2009).

Orientar la lectura  hacia el Yo,  y hacia el mundo, examinando  las  estructuras que  determinan la totalidad del pensamiento, de los sentimientos y de los actos de la persona. Se trata de una lectura gestáltica, desde el sujeto hacia el mundo,  buscando,   comprenderlo e interpretarlo como totalidad.
Se debe leer consciente de lo que se es y de lo que el autor quiere transmitir, el acto de leer implica un encuentro con el mundo y consigo mismo.
Necesitamos como lectores por el hecho mismo de ser texto, o sea, lejanía del autor y de su tiempo, ser vividos totalmente en la mente de aquel en el lenguaje.
La lectura como conversión de sí se propicia en un lector situado, en un ahora, desde un pasado, lanzado a un por-venir.
La hermenéutica debería aportar todavía al análisis del
discurso una perspectiva ontológica e histórico-cultural que trasciende claramente
los límites de la lingüística.



Abrirse al texto desde la misma intimidad.
Incursionar en el mundo de las subjetividades.
Esta lectura no consiste en la realización de una exégesis, del mero preguntarse por lo que quiere decir, o quiso decir, tal o cual obra, implica un ejercicio de meditación de la lectura iquieta(nte) como conversión de sí, la cual  comprende:
-Apropiarse del pensamiento contenido en una obra para pensar y actuar como corresponde.
- Pensar el asunto mismo,  y sobre todo ejercitarse en el asunto en que se piensa, con la ficción e imaginación.
-Meditar la experiencia del pensamiento sobre sí, la construcción del sujeto lector a partir de lo leído.
La lectura enajenada es aquella en que no pasa nada en el lector.
Después de leer hay que escribir y releer, para lograr la re-creación, re-invención, como proceso activo y productivo de conocimiento.
Hay que Interrogarse:
¿Lector inquieto? O ¿escritor que inquieta? O ¿ambas cosas?
La lectura  comprensiva se hace pathos,  padecimiento y recibimiento para poder de esta manera,  captar ese estilo particular de transmitir lo padecido.
El hombre no es aquella entelequia ajena a la tierra y a la sangre, a la sociedad misma,  y a la historia de sus vicisitudes; sino un ser histórico que se recrea y reconstruye permanentemente a sí mismo, realizando lo universal,  a través de lo individual. Sábato, (1979).
La conversión de sí, en clave de autopilotaje,  puede representar un pivote para la constitución de una ética y una esté tica del yo.
- El modo de existencia de ser,  implica una relación viva y auténtica con el mundo.
-El acto de la lectura inquieta,  involucra una búsqueda de un saber de sí.
- La experiencia del yo-lector se da en la vivencia propia de la acción de la lectura.
El lenguaje es el que nos acerca o aleja;  el mundo que hemos construido es el mundo del lenguaje. Si el texto desaparece, desaparecerá con él,  nuestra identidad.
Sólo aquello que nos hiere, que nos imprime una huella, sirve al despliegue de nuestra vida.
“La paradoja de la creación novelística consiste en que el escritor debe dar en una obra que es forzosamente finita una realidad que es fatalmente infinita.” Nietzsche, F (1999).

Con cada palabra, con cada sintagma, con cada fonema, y morfema, con cada interrogante, con cada punto, no importa si es aparte o seguido;   el hombre crea el infinito cosmos  del Otro y Yo, uniendo el pasado con el presente, para decididamente lanzarse a su por-venir. 



   

2. Bibliografía
1. Valera - Villegas, G. (2009). Yo, otro y el texto. Una fenomenología de la lectura. Revista Utopía y Praxis Latinoamericana, Vol. 14, Núm. 47, octubre-diciembre, 2009, pp. 59-78. Universidad del Zulia. Venezuela.
 Recuperado de:
 http://www.redalyc.org/pdf/279/27911868005.pdf
http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1315-52162009000400005&lng=en&nrm=iso&tlng=es
2. Villegas M.l (1993). Las disciplinas del discurso: hermenéutica, semiótica y análisis textual. Anuario de Psicologia. 1993, no 59, 19-60. 1993, Facultat de Psicologia Universitat de Barcelona.
Recuperado de:
 http://www.raco.cat/index.php/anuariopsicologia/article/viewFile/61203/88895.
Nietzsche, F (1999). Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es. Madrid, Edimat, p. 81.
Sábato, E (1979). El escritor y sus fantasmas. Barcelona, Seix Barral, p. 22.        [ Links ]

viernes, 26 de septiembre de 2014

El conocimiento a partir de la racionalidad como una forma de enriquecer las visión de la realidad


“No se trata de hacer una suma de la ecología y la sociología (un metarelato); tampoco de encontrar el sentido en el fundamento proporcionado por un sistema cerrado, o en una teoría general de cualquier naturaleza, sino más bien, de encontrar en el razonamiento constructor la condición básica de las posibilidades de autodeterminación de los individuos y de los conglomerados sociales en su esfuerzo por construir el futuro. Hugo Zemelman (1992).


"Participamos de la voluntad de transformación de la sociedad y del hombre mismo, comprometido en la decisión de pensar en su futuro, rompiendo los bloques históricos y gnoceológicos que le impiden vislumbrar algo nuevo fuera de lo que define como inexorable.” Hugo Zemelman (1992).


1. ¿Para qué construimos el conocimiento a partir de la racionalidad como una forma de enriquecer las visión
2. Conclusión
3. Bibliografía
4. Anexos

  1. ¿Para qué construimos el conocimiento a partir de la racionalidad como una forma de enriquecer las visiones del mundo? Zemelman H. (1992).
Los cambios y procesos históricos plantean el problema de  quiebre entre los límites formales de la realidad para rescatar el carácter no acabado del conocimiento y el proceso de su transformación de la conciencia social.

 La compleja tarea anterior, exige la  articulación de los  diferentes objetos posibles a construirse; pudiendo elaborarse en función de diferentes recortes parametrales, replanteando la objetividad que se ha dado como realidad y aquella de la que no escapa el campo de  la investigación.

Para abordar esta importante tarea,  resulta útil  establecer una relación de conocimiento,  que permita configurar un recorte,  en el cual se puedan identificarse las diferentes posibilidades y opciones de construcción de los objetos teóricos.

La cosmovisión que se obtiene de estos  universos, objetos y construcciones o parcelas de conocimiento, permiten la delimitación problemática,  en la que se pueden distinguir diversos  objetos posibles de teorización.

Se requiere igualmente,  para esta compleja tarea,  elaborar una  construcción, entre poder y libertad, entre verdad y lucha, entre hecho y esperanza, tras una incesante búsqueda en la que subyace de forma furtiva lo establecido.

Lo que  se pretende con esta búsqueda, es encontrar lo que se oculta profundamente en el orden manifiesto de la realidad;  ello se logra sistémicamente, superando los obstáculos de  las  referencias conceptuales y culturales interiorizadas, liberando  de toda atadura a las formas,  lo   acabado e inacabado,  guardando prudentemente el  distanciamiento creativo y apropiador;  guardando el beneficio de la duda,   manteniendo todo el tiempo una alerta y cuestionamiento conceptual  de la realidad.

Este panorama así planteado,   coloca al sujeto social,  al sujeto investigativo,  abierto a la discusión epistemológica, con un espíritu encaminado a superar el mundo de la inercia, de las verdades acabadas y preestablecidas, propuestas por  las estructuras oficiales políticas y culturales, las cuales  impiden discernir  aquello que se ha internalizado como verdad en la profunda conciencia del colectivo social.

En este sentido,  la historia del hombre  se encuentra  demarcada por  los grandes  esfuerzos  que realiza el sujeto cognoscente para liberarse de estas trabas del pensamiento y de la imaginación, entre las que cabe destacar, la ciencia y el arte,  como expresiones  genuinas de un espíritu humano  crítico, creativo y transformador.

La apropiación de la realidad se corresponde con una ampliación de la subjetividad, pues la relación que se establece con aquélla,  no consiste estrictamente en formular proposiciones en las que se contengan afirmaciones de propiedad que deban ser constatadas, sino en vislumbrar las que sean posibles,   y lo que  con ellas se puede hacer.

 Se busca  un hombre cuestionante, que no se quede en un punto, en una recta,  sino en la imagen que conforman dichos elementos y todas las posibilidades que le brindan dichas formas,  para recrear y transformar su realidad.

Si la realidad es una síntesis de los triunfos y fracasos de los hombres, su desafío estriba en pensar la racionalidad desde el hombre y no desde un modelo de hombre; hacerlo desde sus sombras, contradicciones, temores, creatividad, engaños y certezas, para no falsear la razón a partir de una pura e ingenua imagen de lo humano, sino más bien apostar a ella,  desde las flaquezas humanas, pero también desde sus sueños, desafiando sus temores y limitaciones. ¿Cuántas limitaciones son reales, y cuántas debemos pagar por vivir en una sociedad alienante que dimensiona al hombre, lo mide, evalúa y programa con el simbolismo del tricolor, el  número, la letra, la fila y el cuadro?

En cuanto a las visiones de la realidad y lo respecta al hacer (valórico y opcional), se puede afirmar,  que ambos cumplen una función en la relación de apropiación, aunque ponderada de manera diferente. El hacer o producir de los modelos teóricos o conceptuales,  tiene un papel de carácter altamente  gnoseológico, planteando problemas de orden conceptual que deben ser remitidos al plano de la acción,  una vez que se hayan podido abordar.

Constituye un imperativo gnoseológico y volitivo para construir lo inédito. Ello supone no aceptar quedarse dentro de la estabilidad guarnecida por los límites; por el contrario, se plantea la obligación de embestirla en la búsqueda de una utopía, representada en la lucha por una conciencia protagónica, y así poder avanzar para enriquecer la apropi- acción de la realidad, aprobada como horizonte que desafía el nuevo objeto a la voluntad consciente.

Superar la diferencia entre existencia y significado, entre hecho y saber, transformando la subjetividad en un nuevo horizonte de realidad posible de convertirse en contenido de nuevas experiencias, significa el rescate del sujeto como forjador de rumbos,  en el marco definido por lo necesario que contiene una diversidad de sentidos,  en tanto opciones posibles de realidades.

Es en el sujeto  nosológico, ontológico, desde  lo interno y externo,  que el individuo realiza las grandes transformaciones,  en contraste con la ideología, que identifica a la realidad con una opción subjetiva, en la misma medida en que la subjetividad del sujeto se hace realidad.

 La apropiación de la realidad se corresponde con una ampliación de la subjetividad, ésta,  comienza a tener cada vez mayor resonancia intelectual y ética, va emergiendo paulatinamente en el lenguaje para articular contenidos teóricos con horizontes históricos y sus opciones de construcción.

Dejarse inundar por lo desconocido,  como aquello que rodea y que, a pesar de ser difuso, exige corporeizarse, newtoreizarse,  eaistenreizarse, hasta poder contemplar tanto,  hacia adentro de lo que se  impone,  como hacia fuera; poder irrumpir hacia lo no pensado;  ello, supone un cierto poder desestructurante que ponga en movimiento toda la vida del sujeto, en forma de poder abandonar, por un mundo deseable que incita a aventurarse al acecho por lo incierto, a todo lo que es concebido como desafío;  incursionando en un nuevo mundo,  el de la sinrazón,  para llegar a la razón;  y una vez alcanzado,  falseado para llegar a una transformación,  abriendo  las puertas a las  rupturas de los modelos que tienden a tiranizar el espíritu humano,  una vez impuestos y convalidados.

La liberación de toda atadura a las formas,  es congruente con la exigencia por lo inacabado;  significa enfatizar el rescate de la energía interna de los objetos para llegar a dar cuenta de una realidad desplegada y de otra que se repliega; de una que es manifiesta,  y de otra que se hace presente en virtud de su misma ausencia.

2. Conclusión
Para un uso de la teoría que sea históricamente adecuado, se debe distinguir entre el pensar teórico, que alude a la formación de las categorías de análisis, más que a la formulación de enunciados de contenido sobre la realidad,  y el pensar constitutivo del razonamiento teórico, que  expresa el esfuerzo para aprehender el cambio de la realidad en todas sus formas y en todas sus escalas de temporalidad y de espacio.

Las exigencias cognitivas que plantea el sujeto cuando se le concibe como producente,  obligan a articular dimensiones desde la perspectiva temporal del momento y de la secuencia, lo cual quiere decir,  que se tiene que destacar la dimensión del movimiento interno,  por encima de las condiciones externas, aunque ambas dimensiones estén articuladas (necesidades y  posibilidades de viabilidad).

La subjetividad es un campo problemático que conjuga las dimensiones micro, dimensiones y mecanismos para asumir el plano de la realidad, y el producto de sus realidades inclusivas,  requiriendo para ello,  un espíritu crítico y libre.

La función de la crítica es contribuir a la apertura del razonamiento,  mediante la construcción de la relación de conocimiento en que se genera la apropiación gnoseológica de la realidad.

La construcción de conocimiento problematiza el conocimiento acumulado de saberes y disciplinas,  al posibilitar su apertura hacia nuevas realidades, partiendo de la misma  realidad, apoyándose  en las premisas de la objetividad que obliga a traspasar el contenido de las organizaciones conceptuales establecidas.

La coyuntura socioeconómica, cultural y política, plantea el desafío metodológico que permite un proceso de  construcción conceptual articulado a las complejas e ilimitadas posibilidades del dinamismo  estructurador y desestructurador, cuestionante de sus prácticas, ideologismos y apegos políticosociales, procurando con dichas cosmovisiones y praxis, dinamizar cambios de paradigmas y concepciones del mundo y  sus obsoletos modelos;  para lograr tan encomiable tarea, al sujeto cognoscente y ontológico,  le debe asistir el beneficio de la  duda y una lucha permanente contra la enajenación social.

De lo que se trata es de explicitar los desafíos epistemológicos de la acción y de la función política del conocimiento cuando se busca encontrar respuestas a ellos.
Entre lo que el sujeto es y  el entorno que le rodea, existe  un abismo, o bien un puente; situación que se expresa en la necesidad de colocar al sujeto frente a lo conocido,  como desconociéndolo, por lo mismo,  la vigilia no es la realidad,  sino un distanciamiento creativo y apropiador de la misma.

Con el lenguaje y la investigación se abre una salida a esta paradoja desesperanzadora, permitiendo discernir,  cómo en tales quiebres se encuentra presente una necesidad de realidad, ya que el problema de base,  es si la cultura constituye un límite que envuelve, manipula y absorbe,  y cómo salir bien salvados,  estando inmersos en ella,  siendo producto de la misma.

Sustraerse de las configuraciones tradicionales,  conduce indefectiblemente   a la descomposición de los objetos;  la historia de los rompimientos parametrales, sea en la ciencia, en el arte u otras manifestaciones, esconde el secreto de la capacidad misma para poder imponerse sobre la inercia, representando  una conciencia protagónica que se plantea como reto a todo ciudadano de la comunidad internacional y de forma especial a todo investigador social.    

1.    Bibliografía
            Zemelman  (1992).  Los Horizontes de la Razón. Barcelona: Anthopos. 


Hugo Zemelman nació en Concepción, República de Chile en 1931. Cursó las licenciaturas en sociología rural y derecho y un postgrado en Sociología. 

Después del golpe militar del 73 llega a México en donde labora en instituciones como El Colegio de México, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Su preocupación por los asuntos educativos data desde los años iniciales de su carrera, pero sobre todo en 1973 cuando obtiene una beca de la UNESCO para escribir un texto sobre metodología para alumnos de estudios superiores, dicha beca es cancelada posteriormente por el Gobierno de Chile por razones extrañas, como él mismo lo dice. 

Sus publicaciones abarcan problemas agrarios, movimientos sociales, asuntos de los regímenes militares chilenos, cultura política, el Estado y, sobre todo, metodología y epistemología.

 Estas últimas se plasman a partir de la edición de Historia y política del conocimiento; discusiones acerca de las posibilidades heurísticas de la dialéctica (UNAM, 1983), después de este texto vendrá la publicación de numerosos libros y artículos relacionados con temas de teoría del conocimiento y metodología. Actualmente se desempeña como investigador de El Colegio de México.

Fallece Hugo Zemelman ex-director de Depto. de Sociología

                                     

               Hugo Zemelman junto al decano Marcelo Arnold de la Fac. de Ciencias Sociales de la U. de Chile

Hugo Zemelman junto al decano Marcelo Arnold de la Fac. de Ciencias Sociales de la U. de Chile

Hugo Hernán Zemelman Merino nació en Concepción el 7 de octubre de 1931. Fue Director del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile entre junio de 1967 y septiembre de 1970. Después del golpe militar se radicará en México, donde fallece el 3 de octubre de 2013, en la ciudad de Pátzcuaro, estado de Michoacán, pocos días antes de cumplir 82 años.

En 1949 entró a estudiar Licenciatura en Derecho en la Universidad de Concepción, donde egresó en 1953. Luego realizaría su Magister en Sociología en FLACSO, entre 1958 y 1961. Posteriormente se trasladaría a la Universidad de Wageninge (Holanda), donde estudió entre 1966 y 1967 sociología rural.

Entró a la Universidad de Chile en 1961, como Coordinador de Investigaciones del Centro de Planificación (hoy inexistente). En 1963 ingresó a la entonces Escuela de Sociología de la Universidad de Chile (hoy Departamento) dictando la asignatura de sociología rural. Este mismo curso lo daba en la Facultad de Medicina Veterinaria (entre 1965 y 1969). Volvió a FACSO como profesor invitado en 1993.

Sin lugar a dudas es uno de los sociólogos más importantes de América Latina. Su actividad académica posterior a 1980 se volcó a la epistemología de las ciencias sociales, influyendo desde entonces a muchos investigadores de habla hispana. Uno de sus primeros artículos en esa línea fue "Método y teoría del conocimiento: un debate" publicado en 1987 por la Revista Mexicana de Sociología y los libros "Conocimiento y sujetos sociales: contribución al estudio del presente" (1987) y "Uso crítico de la teoría: en torno a las funciones analíticas de la totalidad" (1987).

 En la revista de epistemología Cinta de Moebio se han escrito artículos sobre Zemelman, como por ejemplo "Del tema al objeto de investigación en la propuesta epistemológica de Hugo Zemelman" por Larry Andrade de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (Santa Cruz, Argentina).

Hacia el año 2004, Zemelman creó el Instituto "Pensamiento y Cultura en América Latina" (IPECAL), que desarrolla investigación e imparte postgrados en el área de pensamiento latinoamericano, donde trabajó hasta sus últimos días.

Como parte de la época en que vivimos, todavía se puede ver en el sitio web de IPECAL una transmisión de video del velorio de Hugo Zemelman, tal vez como una manera de permitirnos acompañar al gran pensador latinoamericano junto a sus colegas y seres queridos.

Página de Hugo Zemelman: http://www.hugozemelman.info
Videos de Hugo Zemelman: http://www.youtube.com/user/cerezoeditores




Citas Destacadas


‎”Quien no se atreva, no va a poder construir conocimiento; quien busque mantenerse en su identidad, en su sosiego y en su quietud, construirá discursos ideológicos, pero no conocimiento; armará discursos que lo reafirmen en sus prejuicios y estereotipos, en lo rutinario, y en lo que cree verdadero, sin cuestionarlo” Hugo Zemelman.

“Toda mi vida, y he tenido una larga existencia, siempre he tenido la impresión de que las jóvenes generaciones si se aplicaban al estudio y obtenían buenos niveles de educación, les aguardaba una larga carrera. Las nuevas generaciones comenzaban donde habían terminado las anteriores. Se daba por sentado. Es la primera vez en que la generación más joven tiene las mejores expectativas (buena educación, idiomas) y ningún futuro. La juventud está cerca de acabar en la cuneta, corre el riesgo de ser redundante” Zygmunt Bauman.

“La educación es el punto en el que decidimos si amamos al mundo lo bastante como para asumir una responsabilidad por él y así salvarlo de la ruina que, de no ser por los nuevos y los jóvenes, sería inevitable. También mediante la educación decidimos si amamos a nuestros hijos lo bastante como para no arrojarlos de nuestro mundo y librarlos a sus propios recursos, ni quitarles de las manos la oportunidad de emprender algo nuevo, algo que nosotros no imaginamos, lo bastante como para prepararlos con tiempo para la tarea de renovar un mundo común” Hannah Arendt.

“Uno se embarca hacia tierras lejanas, indaga la naturaleza, ansía el conocimiento de los hombres, inventa seres de ficción, busca a Dios. Después se comprende que el fantasma que se perseguía era Uno- Mismo”. Ernesto Sabato. En: Hombres y Engranajes – Primer párrafo de la Justificación.

“La palabra clave es *comenzar*. Lo peor que le puede pasar a cualquier gran precursor del pensamiento humano es que sus ideas caigan en manos de discípulos y fieles que toman el pensamiento vivo, inquieto y siempre cambiante del maestro e intentan esculpirlo en granito imperecedero, de modo que no se pierda ni modifique una palabra. Las palabras podrán permanecer, pero el espíritu pronto se perderá”. John Holt, 1970.


sábado, 20 de septiembre de 2014

Tejiendo el mundo de las ideas


"Como fuerza social, un individuo con una idea vale por noventa y nueve con un solo interés." John Stuart Mill


Acerquémonos al mundo del simbolismo y de las ideas, entremos al mundo de la teoría
 ¿Qué es teoría?
Teoría es el conjunto de presupuestos básicos sobre los que descansa una disciplina, o rama del conocimiento;  en este orden de ideas,  constituyen el conjunto de postulados, principios, leyes, axiomas y fundamentos,  que sirven de soporte para explicar un concepto o parcela del saber específico.
Todo conocimiento que ha sido elevado al status de teoría,  debió previamente haberse investigado y discutido por una comunidad científica para cobrar la validez y seriedad que resista la crítica,  pudiendo convalidarse para servir de soporte, explicación y sustento,  a un campo de conocimiento específico, ello impide las divagaciones,  el apriorismo kantiano y el conocimiento vulgar,  que precede al conocimiento científico y al sistema teórico que le sirve de fundamento.
Las teorías son el resultado del trabajo investigativo,  de la puesta en marcha de problemas de investigación, el planteamiento de hipótesis de trabajo, los marco conceptuales que sirven de fundamento y la implementación de unas metodologías para llegar a su comprobación.
 La teoría es el fruto de todo proceso investigativo, es el producto del trabajo del hombre en su búsqueda de explicación del mundo y sus fenómenos;  es la máxima expresión del lenguaje y la inteligencia humana, es uno de los grandes avances de la historia que se inicia con la invención de la escritura, superando el mito y la leyenda, buscando la propia esencia,  a partir de la ciencia y las importante herramientas que ella provee para explorar el mundo y el universo.

¿Para qué sirve la teoría?
La teoría sirve de soporte para convalidar un concepto,  en el sentido en que da cuenta sobre los antecedentes, innovaciones y avances investigativos que se han producido en un campo específico del conocimiento, permitiéndonos navegar a través de todos los enfoques que ha recibido ese concepto, noción, rama o parcela del conocimiento en la historia de las ciencias, la epistemología,  y los distintos enfoques que éste ha tomado a través de la historia y los paradigmas  que van surgiendo para abordarlo.
 Éste es un viaje superior al que podemos obtener cuando navegamos en las aguas del mar o la red ¿cuántas teorías alcanza a abordar un ser humano a lo largo de su existencia, incursionando en el campo del conocimiento juiciosamente, lo mínimo, porque cada investigador realiza una producción basta e irrepetible,  según su experiencia de vida, dando cuenta del momento histórico que le ha correspondió vivir.
 La teoría como la fotografía,  inmortaliza y congela la historia, sus avances y problemáticas;  la teoría es la fuente cristalina donde puede beber y calmar su sed,  el que está ávido de conocimiento, es la máxima obra de arte del hombre, inacabada, porque  debe descartarse, depurarse, falsearse, cuestionarse, en aras de renovar el conocimiento,  como lo plantea la corriente filosófica posmoderna francesa  de Jacques Derrida y A Maurice Blanchot;   en una palabra,  la teoría le sirve al investigador como punto de partida para fundamentar su trabajo,  el cual enriquecerá,  una vez terminada su investigación,  con nuevos aportes que respaldan, falsean o abren nuevos caminos para abordar un concepto o problema de la cotidianidad.
 Sin teoría no hay investigación, porque ésta es su materia prima y sustento;  la teoría es la alfombra roja por donde desfilan sistemáticamente,  cada uno los elementos que hacen parte del proceso de construcción de nuevos conocimientos,  y donde finalmente,  como en un evento de modas, el investigador orgullosamente presenta a la comunidad científica, el producto de su largo proceso de depuración y convalidación.

¿Qué es teorizar?
Teorizar es el proceso que se adelanta para producir nuevos conocimientos,  a partir de la revisión bibliográfica,  extraída de fuentes primarías y secundarías, múltiples elementos que brindan información, los actores sociales por excelencia en la investigación social;  revistas, textos, medios de comunicación impresos y escritos, la red y todo aquello que en un momento dado pueda proveer información válida y confiable.
Teorizar es un privilegio de pocos,  que se dan a la tarea de investigar para cuestionar los fenómenos que preocupan y aquejan a las comunidades para mejorar su calidad de vida, teorizar es el poema que brota como manantial,  no del corazón,  sino de la razón;  en tal sentido, la teorización es patrimonio universal,  que como la filogénesis se hereda, pudiendo de esta forma, cuestionar para transformar.
 La teorización es el arte de la palabra,  enmarcada en la lógica de las realidades sociales,  mediante procesos sistémicos;  cada teoría fue válida en su momento, porque cada momento histórico es irrepetible;  así nos parezca ingenua e hilarante la teoría de Jean Baptiste Van Helmont de la generación espontánea, creando ratones,  al dejar  en un rincón,  por el transcurso de un mes,  una camisa con sudor,  acompañada de  granos de maíz y trigo.

 Cada teoría debe sorprendernos,  porque es la expresión del ingenio y creación humana,  en su afán de no conformarse con lo que le fue dado;  negar es crear;  lo peor que le puede pasar a un científico es aferrarse a dogmas que le amarren a su realidad;  son las innovaciones y revoluciones científicas,  las que renuevan y oxigenan las comunidades; ya es tiempo de irnos interrogando a dónde nos conducirá la era de la revolución tecnológica,   y que le seguirá, porque su promesa de mejorar la calidad de vida, continua siendo privilegios de pocos, y las crisis y problemas sociales cada día parecen agudizarse más, por fortuna allí encontramos la esperanza de un nuevo paradigma y un grupo de investigadores preocupados por buscar la salida al laberinto. 
Hilar y tejer… relatos





John Stuart Mill. Economista, lógico y filósofo británico; representante de la ideología burguesa, destacada figura del positivismo. Hijo del también economista James Mill, fue educado de forma exclusiva por éste según los estrictos principios del Emilio de Rousseau. Dotado de una inteligencia extraordinaria, a los diez años estaba versado en griego y latín y poseía un exhaustivo conocimiento de los clásicos. A los trece años su padre le introdujo en los principios de la lógica y de la economía política, centrándose en este ámbito en la obra de Adam Smith y David Ricardo
"La originalidad es la única cosa cuya utilidad no pueden comprender los espíritus vulgares."
"Todo aquello que sofoca la individualidad, sea cual sea el nombre que se le dé, es despotismo."
"Las leyes no se mejorarían nunca si no existieran numerosas personas cuyos sentimientos morales son mejores que las leyes existentes."
"No existe una mejor prueba del progreso de una civilización que la del progreso de la cooperación."
"Un discípulo de quien jamás se pide nada que no pueda hacer, nunca hace todo lo que puede."
"Pregúntate si eres feliz y dejarás de serlo."
"Es mejor ser un ser humano insatisfecho que un cerdo satisfecho."